El miércoles por la noche, Carrie Underwood subió al escenario del Grand Ole Opry House para realizar un tributo a Randy Travis que hizo llorar al público.
La actuación de Underwood se produjo como parte del concierto especial de tres horas repleto de estrellas “Opry 100: A Live Celebration”, que se transmitió en vivo por NBC desde el Grand Ole Opry House de Nashville.
Underwood comenzó su homenaje a Travis contando una historia sobre cómo escuchó la cinta de casete de Randy Travis de su hermana cuando era niña, una cinta que, según dijo, nunca le devolvería a su hermana.
Lo que Underwood no sabía es que Travis la invitaría a convertirse en miembro del Grand Ole Opry en 2008.
Cinco años después, Travis sufrió un derrame cerebral casi fatal que lo dejó prácticamente incapacitado para cantar.
En el escenario del Opry, Underwood interpretó sus dos canciones favoritas de Travis, “Three Wooden Crosses” y “Forever and Ever Amen”.
Underwood terminó la última canción bajando del escenario y saludando a Travis, quien estaba sentado en la primera fila.

Ella sostuvo el micrófono y dejó que Travis cantara la última palabra de la canción… “amén”, lo que hizo con una sonrisa radiante.
La casa se conmovió hasta las lágrimas con la ayuda de Travis en la canción y su poder.